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jueves, 27 de enero de 2011

INTERPRETACIÓN DE TEXTOS: ANÁLISIS DE TRES CUENTOS DE LUIS LOAYZA “EL AVARO”, “EL VISITANTE”, Y “LA BESTIA”

INTERPRETACIÓN DE TEXTOS:
ANÁLISIS DE TRES CUENTOS DE LUIS LOAYZA
“EL AVARO”, “EL VISITANTE”, Y “LA BESTIA”

1.- EL AUTOR.-

Luis Loayza (Lima, 1934) es una de los escritores que pertenece a la Generación del 50, aunque su obra –El avaro (1955) especialmente – sea catalogada definitivamente de temática insular por ser ajena a las preocupaciones literarias de compromiso social de sus contemporáneos. La figura de Luis Loayza se ha convertido con el paso de los años en un narrador redescubierto por la institución crítica literaria, a pesar de haber pasado desapercibido en primeras instancias. El avaro –obra que con el tiempo se convertiría en un texto de culto dentro de la literatura peruana – fue una edición no venal.
La obra de Luis Loayza se inicia con el singular libro El avaro, el cual es una plaqueta de impecable factura, que a pesar del limitadísimo tiraje de su primera edición (apenas 150 ejemplares), nunca desapareció de la memoria de sus más celosos admiradores. Luego llegaría la publicación de Una piel de serpiente (1964), una novela que destaca por la limpidez de su estilo y su capacidad clara de expresar, entre el silencio y el laconismo de sus personajes, los oscuros designios del poder y la factura moral de la sociedad peruana bajo la dictadura de Manuel Odría. Una década más tarde, la publicación de El sol de Lima (1974) revelará las enormes virtudes como ensayista. Con Otras tardes (1965), Loayza exhibe sus grandes probidades como creador en el cuento. En estos excelentes relatos explorará la idiosincrasia del ser limeño desde el amplio espacio de la ficción.
Las dos últimas entregas de Loayza, sus libros de ensayos Sobre el 900 (1990) y Libros extraños (2000), reiteran sus grandes bondades como artista, como crítico y ensayista. Destaquemos también la notable labor que Loayza ha desplegado como traductor. Sus versiones como Nathaniel Hawthorne, Thomas de Quincey, y Arthur Machen son desde hace mucho ediciones canónicas en español, un hado que habla por sí solo de su talento en ese difícil oficio. Perteneciente al círculo literario formado por el historiador y académico Raúl Porras Barrenechea, Loayza ha escrito algunos de los cuentos y ensayos mejor logrados de la literatura peruana. Su literatura es considerada culta. En sus obras se percibe mejor que en otros narradores de su generación la influencia de la tradición clásica. Destacan sus ensayos sobre James Joyce, El Inca Garcilaso y El Lunarejo. El primero, tal vez sea uno de los mejores escritos en cualquier lengua acerca del escritor irlandés.
Fue amigo de Julio Ramón Ribeyro, de Abelardo Oquendo, y de Mario Vargas Llosa (quien le dedica cálidas páginas en sus memorias). A diferencia de ellos se alejó de la ficción y se dedicó a su trabajo como traductor en Ginebra, Suiza, donde vive desde 1974. La editorial Fondo de Cultura Económica publica en 1997 una antología de sus ensayos en la colección Piedra del Sol. Actualmente es miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua.

2.- VOCABULARIO.-

Los tres cuentos analizados se destacan por la sencillez de su lenguaje; sin embargo, resulta pertinente esclarecer el significado de los siguientes términos:


a.-) En “El avaro”:

-Avaro.- Persona ansiosa de poseer riquezas por el solo placer de tenerlas. // Que no le gusta dar o gastar algo o lo escatima.
-Traficante.- Que trafica, comercia o negocia con el dinero y las mercancías, particularmente de forma irregular y de manera ilegal.
-Racimo.- Conjunto de uvas sostenidas en un mismo tallo que pende del sarmiento. // Conjunto de flores o frutos sostenidos por un eje común, y con pecíolos casi iguales, más largos que las mismas flores; p. ej., en la vid. // Porción de otras frutas.

b.-) En “El visitante”:

-Morada.- Lugar donde vive una personal o un animal.
-Repugnancia.- Oposición o contradicción entre dos cosas. // Tedio, aversión a alguien o algo. // Asco (‖ alteración del estómago).// Aversión que se siente o resistencia que se opone a consentir o hacer algo. // Incompatibilidad entre dos atributos o cualidades de una misma cosa.
-Resoplar.- Dar resoplidos, jadear, bufar.
-Humildad.- Condición y actitud de los que no presumen sus méritos y reconocen sus defectos y errores.
-Arrebatar.- Quitar con violencia y fuerza. // Atraer algo, como la vista, la atención, etc. // Sacar de sí, conmover poderosamente excitando alguna pasión o afecto. // Arrobar el espíritu. // Dicho del calor excesivo: Agostar las mieses antes de tiempo. // Enfurecerse, dejarse llevar de alguna pasión, y especialmente de la ira, y a veces referido a los animales. //Dicho de un alimento: Asarse o cocerse mal y precipitadamente por exceso de fuego. //Acalorarse, contraer fiebre. // Cuba y Pan. Enloquecer (volverse loco).
-Agonía.- Angustia y congoja del moribundo; estado que precede a la muerte.// Pena o aflicción extremada. // Angustia o congoja provocadas por conflictos espirituales.// Ansia o deseo vehemente. // Lucha, contienda. // Persona apocada y pesimista.

c.-) En “La bestia”:

-Agazaparse.- Agacharse o situarse detrás de un objeto con intención de ocultarse.
-Azoteas.- Cubierta llana y al aire donde se puede andar y tender la ropa.
-Antorchas.- Trozo de madera u otro material inflamable, al que se prende fuego por la parte superior para alumbrar, de forma y tamaño adecuados para llevarlos con las manos.
- Memoria.- Capacidad de recordar cosas pasadas. // Recuerdo. // Capacidad de retener lo que antes se ha aprendido.

3.- EL NARRADOR.-

En “El avaro”: Narrador homodiegético o narrador personaje, puesto el narrador participa en la historia o la diégesis narrada. La narración está en primera persona. La estructura de la narración asemeja un monólogo interior.

En “El visitante”: Narrador heterodiegético o narrador omnisciente, puesto el narrador no participa en la historia o la diégesis narrada. La narración está en tercera persona.

En “La bestia”: Narrador homodiegético o narrador personaje, puesto el narrador participa en la historia o la diégesis narrada. La narración está en primera persona. La estructura de la narración asemeja un monólogo interior.

4.-PERSONAJES.-

En “El avaro” sólo existen dos personajes: El avaro y la gente coetánea a él.
En “El visitante” prácticamente existen solo dos personajes: el anfitrión solitario y el visitante extranjero.
En “La bestia” sólo existen dos personajes: la monstruosa bestia sensible y los hombres.

5.- CRONOTOPO.-

-En “El avaro”:
El cuento presenta una realidad distorsionada, sin época ni lugar preciso, despojado de espiritualidad y más bien imbuido de una dinámica crematística que afecta los valores. Por los hechos referidos por el narrador, es posible determinar un momento histórico en el que, por ejemplo, es natural y rentable traficar con mujeres y en donde la riqueza puede medirse a través de la cantidad de monedas de oro que se posee. Es también un mundo en que se guarda las riquezas en arcas y, por cierto, es un mundo campesino en el que es posible asomarse a la ventana y observar las viñas del vecino. En este contexto histórico, este avaro es conciente de la naturaleza de su avaricia, por lo tanto, no es un avaro ignorante y vulgar (aprecia estéticamente la belleza de las monedas).
-En “El visitante”:
El cuento exhibe una realidad distorsionada, sin época ni lugar preciso; sin embargo, el tiempo se configura como una cronología vital, es decir, la vida del anfitrión solitario desde que llegó el visitante extranjero hasta su propia muerte. El espacio está abarcado totalmente por la morada; la casa del anfitrión solitario, que se configura paupérrima y sin lujos.

-En “La bestia”:
Por la descripción referida por el narrador personaje es posible determinar un momento histórico donde los hombres visten túnicas para ir a su centro de trabajo a laborar o para pasear por las calles; asimismo, época en la cual sirven y existen antorchas para el alumbrado de las calles. El espacio se configura como un territorio campestre, donde lo urbano y lo rural existen, pues existen edificios y ríos en el que se puede refrescar uno en sus aguas.

6.-) SUPERESTRUCTURA DE LOS CUENTOS.-

En “El avaro”:
a.-) Secuencia 1: El avaro describe el juicio que tienen sus coetáneos sobre su persona. Es una valoración de indiferencia, negativa, excluidora.
b.-) Secuencia 2: El avaro reflexiona y acepta su avaricia. Su conciencia ama su ser codicioso, ávido, ambicioso, y egoísta. Es su forma de ser, su naturaleza materialista que aprecia la belleza y el valor de mercado de las monedas.
c.-) Secuencia 3: El avaro se revela como un ser interesado por el dominio, el poder, que configura la verdadera naturaleza y esencia de su avaricia y su mezquindad; atiza el fuego de su ambición y egoísmo.
d.-) Secuencia 4: En un presente, el avaro describe el asilamiento y el alejamiento que condiciona su estado y forma de ser. Es la separación de la realidad, con sus estatutos y normas morales, que afronta, y la situación que tiene que enfrentar.

En el “El visitante”:
a.-) Secuencia 1: El visitante llega a la morada del hombre solitario, quien lo hospeda y atiende a pesar de desagradarle. El anfitrión solitario cree que va encontrar en el visitante “la prueba” que esperaba.
b.-) Secuencia 2: Al trascurrir del tiempo, el visitante se vuelve más hostil e indiferente, grosero y malagradecido, con su noble anfitrión. El anfitrión solitario soporta los pesares e injurias sin recibir alguna señal que puede satisfacer la superación de la prueba, la misma que inspira esa humildad y paciencia y servicialidad para con su huésped.
c.-) Secuencia 3: El anfitrión enferma –se ha despreocupado demasiado por su persona por atender en exceso al huésped –y agoniza febrilmente enfermizo. No ha recibido ni recibe alguna una señal de la superación o culminación de la prueba, y entonces se cuestiona la realidad.

En “La bestia”:
a.-) Secuencia 1: La voz de este personaje misterioso que observa, escondido y alejado, la tranquila organización de la vida de los hombres. Los aprecia con deseo.
b.-) Secuencia 2: Existe una dudosa identificación con los hombres, de entender su naturaleza ajena o diferente. Esta “bestia” revela su deseo de metamorfosis, de trasformarse y convertirse en hombre. Tiene la esperanza de llegar de llegar a ser uno de ellos, una vez que los haya comprendidos, entendido en su cabalidad.


7.- MACROESTRUCTURA Y VALORACIÓN CRÍTICA.-

-En “El avaro”, el narrador personaje, que es el mismo avaro, manifiesta su pretexto como contestación a la maledicencia de la gente coetánea a él con respecto a su apego con el dinero. Este avaro, sin embargo, es conciente de su avaricia; vive la soledad de la avaricia con un gesto profundo, sabio y seguro. El avaro presenta una actitud que busca comprenderse y ser comprendido bajo esa lente. El avaro es conciente además de su riqueza, del poder que presenta, que es quizás el origen de su avaricia; es decir, la experiencia de sentir y vivir el poder, es lo que lo nutre, lo que alimenta y potencia su avaricia. Esta posición mezquina de acumular no tiene que ver con el material del que está hecho sino con la capacidad, el poder, de intercambio que posee. Para esta voz, la elevación de la imposibilidad de satisfacer el deseo a un nivel de superioridad ética significa la posibilidad de alterar los parámetros de la moral que rige el mundo representado, el mismo que ha catalogado negativamente sus acciones.
Tanto en el nivel reflexivo como en el descriptivo, es un narrador mezquino, cicatero, ambicioso, de pocas palabras a las que, al parecer, también le atribuye un importante valor. Por otro lado, este personaje es alguien que se aparta de los lugares comunes que han caracterizado a este tipo de ser humano. El cuento reflexiona sobre el egoísmo, la mezquindad, el miserabilismo, el exceso apego de un hombre hacia sus bienes materiales y económicos que incentiva el capitalismo. La actitud egocéntrica del avaro se evidencia en su afán de dominar el poder a través del dinero. La actitud mezquina se configura cuando el avaro adopta la posición fría e imperturbable al conocer perfecta y concientemente la naturaleza de su vicio inmoral, y no tratar de modificar su personalidad. Tiene suficiente riqueza para poder hacer feliz a otro, pero prefiere guardarlas para sí y solo para sí. Otro de sus defectos es el temor al fracaso, a la pérdida de poder, tal es así que afirma: “el poder se corrompe cuando se emplea”.

-En “El visitante”, el personaje solitario cree encontrar la prueba de su vida que tanto esperaba con la llegada del visitante viajero, a quien hospeda esperanzado en su morada. El anfitrión solitario acciona como un prócer en espera de alguna señal que le permita reconocer que efectivamente el suceso con el visitante es la prueba definitoria de su ser. El posadero solitario atiende con humildad y paciencia al visitante, sirviéndole alimentos y entregándole el lecho, totalmente entregado como el Buen Samaritano con el prójimo necesitado, aunque aquél le cause repugnancia al principio y luego cierto odio. El solitario cree que estos acontecimientos fundamentarán la lección que dará sentido a su vida, por lo cual tiene que soportar la prueba, incluso aunque resulte, entre otras cosas, absurda. El visitante es presentado como un sujeto odioso, insensible y grosero en contraposición con el anfitrión solitario, quien es bondadoso, anhelante de servir y honrar.
El encuentro, entre el anfitrión solitario y el visitante extranjero, constituye un período de confrontación y de incomprensión para estos dos seres que obedecen a diferentes propósitos, presentan diferentes motivos o mandatos. Son seres incomunicados, con diferentes códigos de lenguaje. El visitante se presenta entonces como la figura del extranjero, del extraño. El visitante abre la oportunidad de identificar su ser o cierta verdad que se puede alcanzar solo mediante la prueba. El visitante-prójimo se estructura como diferentes códigos de convivencia y comunicación, pero es un objeto trascendente para su anfitrión. Se infiere la reflexión del anfitrión solitario sobre el forastero, el que tendría que visitarle inevitablemente. Por otro lado, el final del cuento es incierto, dudoso. La culminación o la superación de la prueba nunca son identificadas por el anfitrión solitario, pues nunca recibe la señal de la superación satisfactoria de la prueba. Entonces este personaje en su agonía, sintiendo la muerte, duda de todo. La frustrada vinculación y comunicación del visitante-emisor y el anfitrión-receptor nos enseña al final el escepticismo. Existe un carácter irresuelto del futuro con gran pesimismo.

-En “La bestia”: De día el narrador personaje es un ser misántropo, huraño, animalizado, salvaje acaso, que desde lejos y escondido observa el transcurso de la rutina, costumbres y diversiones de los hombres. Este ser misterioso está obsesionado por la personalidad de los humanos, siente un deseo por su comunidad, su sistema de organización y su personalidad. Por las noches, velado por las sombras, cuando la ciudad se predispone a dormir, él sale de su escondrijo y pasea por las calles subrepticiamente, y escucha a los hombres cantar, es decir, vivir. La “bestia”, este ser animalizado, estudia meticulosamente a los humanos, desprovisto de memoria, de incertidumbre. Tiene la esperanza de conocerlos, comprenderlos, para poder alcanzar ser uno de ellos-
En este ser percibimos el deseo de metamorfosis, de transformarse en un hombre. Sin embargo, cree percibir algunos signos del pasado que lo ligan a la humanidad y por ello mantiene su aspiración, su expectativa ante la inminencia de la transformación. El narrador –que dese un principio se asume como diferente y raro – no se siente a gusto ni satisfecho con su condición, es mas, aborrece su “monstruoso cuerpo infeliz”. Por lo tanto, no es una “bestia” totalmente salvaje, deshumanizada, sino sensible y con sentimientos plenamente humanos, antropomórficos; el mismo cuestiona su naturaleza humana, que tanto anhela y parece tener muy alto precio. Por lo tanto, en “La bestia” es más explícita la función de la fábula, actualmente catalogada de minicuentos. Se tiende fuertemente a la alegoría, quizás con más expresividad que en los dos anteriores cuentos. Rescata y enaltece la figura de la humanidad.




BIBLIOGRAFÍA

1.-) CORNEJO POLAR, Antonio. La formación de la tradición literaria en el Perú. C.E.P. Lima, Perú. Mayo, 1989.

2.-) GONZÁLES MONTES, Antonio. Introducción a la Interpretación de Textos Literarios. Editorial Universitaria. Lima-Perú, diciembre, 2003.

3.-) LOAYZA, Luis. El avaro. Editorial Facultad de Letras y Ciencias Humanas, UNMSM. Lima-Perú, 2000.

4.-) RICOEUR, Paul. Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido. Siglo Veintiuno Editores. Primera publicación en español, México, 1995.

5.-) TAMAYO VARGAS, Augusto. Literatura Peruana II. José Godard Editor. Lima-Perú.

6.-) VARIOS AUTORES. Para leer a Luis Loayza. Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, marzo del 2009.

7.-) WASHINGTON DELGADO, José. Historia del Literatura Republicana. Nuevo Carácter de la literatura en el Perú independiente. Apartado 30, Lima, 18. Segunda edición, Lima 1984.
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