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jueves, 21 de abril de 2011

ÉPOCA MEDIEVAL.

Poema de Yusuf:

El personaje Yusuf es un personaje legendario cuya importante simbolización de su vida trasciende hoy hasta la actualidad. Claro ejemplo ha sido la recuperación y adaptación de la versión judeo cristiana (que nos habla de José El Patriarca) y el poema morisco aljamiado musulmán (el Poema de Yusuf), por la pluma magistral de Thomas Mann: *1933–43 José y sus hermanos (Joseph und seine Brüder):
-1933 Historia de Jacob (Die Geschichten Jaakobs)
-1934 El joven José (Der junge Joseph)
-1936 José en Egipto (Joseph in Ägypten)
-1943 José el Proveedor (Joseph, der Ernährer)
Yusuf vislumbra su destino desde lo onírico, que vela su grandeza, su éxito y felicidad; es una realidad abstracta que se configura como un sueño, una meta, una representación de un mundo posible. Este “soñador” que se mira ante sí rodeado por las estrellas arrodilladas, sella su destino al imponerle aquél un imperativo de profecía, de veracidad. Es lo ideal, la necesidad de aferrarse a una auto-personalización, es proyectarse una identidad imponiéndole una finalidad. De este modo, es un “destino creado por sí y para sí”, un sueño profético. Rescata el plano no real, lo ideal.
La vida de Yusuf asimismo es la lucha de este ideal, es la batalla feroz contra las adversidades que se presentan, y la no rendición ante esa encarnizada y paradójica lucha. Yusuf siempre tiene “sueños”, representación onírica que abre las puertas de Lo Ideal hacia lo Material, en el que ambos interactúan complementándose el uno con el otro, tal es su interdependencia. Estos sueños siempre recatarán a Yusuf de la decadencia y de la perdición, siempre lo guiarán por el buen camino, el camino de la Verdad. Puesto cuando Yusuf estaba en la desierta celda impregnada de soledad, gracias a sus “sueños” él podrá salir en libertad, y todo ello simplemente por el descubierto de la verdad. Es decir, los “sueños”, las realidades abstractas, la mente, lo Ideal, conducen la Verdad, donde las cosas se esclarecen.
Por otro lado, el cumplimiento de estos sueños revela la utilidad pragmática de estos, interactúan con la realidad y con las necesidades y fenómenos que estos producen. Todo esto son alegorías medievales que revelaban la idiosincrasia y concepción del mundo y la vida en esos tiempos.
El Poema de Yusuf pertenece a la etapa Mester de Clerecía Española, es decir, a la literatura medieval compuesta por "clérigos", es decir, hombres instruidos y no necesariamente sacerdotes (podían ser nobles, como Pedro López de Ayala, judíos, como Sem Tob, o musulmanes, como el anónimo autor del Poema de Yusuf) que poseían unos conocimientos superiores a los del trivium o triviales, la enseñanza elemental de la época. Estos clérigos habían cursado en cambio los altos estudios de entonces, la educación superior derivada del quadrivium, de donde viene la expresión cuaderna vía, que sirvió para denominar su estrofa característica, el tetrástrofo monorrimo.
Mester viene del latín Ministerium (oficio); la Edad Media, rigurosamente jerarquizada en tres estamentos o estados, la plebe, el clero y la nobleza, se vio representada en el ámbito literario por tres mesteres que emanaban de esos sectores de la sociedad, trabajadores siervos y vasallos del señor, oradores o clérigos y defensores o militares.
El mester de juglaría era el más popular, aunque no tanto que sus autores no hubieran recibido una formación bastante superior a la normal: la verdadera literatura tradicional del pueblo iletrado y analfabeto era entonces oral y principalmente lírica, mientras que los juglares divulgaban poemas narrativos de tema guerrero compuestos por gente letrada, verdaderos autores de cantares de gesta, destinando este producto a un público muy vario y poco escogido en las plazas de los pueblos o de los castillos, con un estilo de verso irregular y anisosilábico de rima asonante en largas tiradas monorrimas, con habitual esticomitía y una retórica sencilla, de forma semirrepresentada.
El mester de clerecía se engendró, por el contrario, en ámbitos escolásticos y religiosos más cultos, como los estudios generales o las escuelas catedralicias o monacales, y utilizaba un vocabulario amplio, preñado de cultismos y colores retóricos, estrofismo y no tiradas, verso regular e isosilábico y una rima más exigente, la consonante, con temas no guerreros sino religiosos y morales y una conciencia clara de querer hacer "otra cosa" que los juglares, aunque con frecuencia tomaron algunos procedimientos estilísticos de los juglares, que ya habían configurado una cierta tradición literaria que contribuyeron a enriquecer, civilizando la lengua vulgar. El Mester de clerecía, sin embargo, es una denominación que posee dos sentidos, uno restringido y más homogéneo y otro amplio más heterogéneo.
El mester de cortesía, menos articulado que los otros, nació, por el contrario, en el seno de la Corte, en las chancillerías regias, y utilizó siempre la forma de la prosa para ámbitos legales y cortesanos, con la intención educativa de formar nobles y políticos que pudiesen prosperar en las difíciles condiciones de la revuelta Edad Media española; a esta intención responden las numerosas compilaciones de cuentos, las obras históricas y los diversos escritos de Don Juan Manuel y otros escritores en castellano y latín.


Este poema morisco de literatura aljamiada también se titula Poema de Yusuf el Patriarca. Por literatura aljamiada se entiende el conjunto de obras literarias escritas en una lengua románica peninsular con grafías del alifato árabe o alefato hebreo. La palabra aljamía deriva del árabe al‘aǧamíyya, que era el nombre con el que denominaban a las lenguas extranjeras.
La escritura aljamiada fue desarrollada por mudéjares sometidos a pagar importantes tributos a partir de la conquista cristiana y moriscos, ya que la población de origen musulmán, sobre todo en las capas sociales más bajas (campesinos especialmente), había adoptado la lengua romance tras quedar en zonas cristianas, pero conservaba el alfabeto árabe por motivos religiosos y por la valoración que el islam da a la caligrafía. Tras la expulsión definitiva de este grupo de población en 1609, la literatura aljamiada perduró en el magreb, Europa y el Oriente Próximo, donde se vieron obligados a exiliarse. Incluso contamos con una producción escrita sefardí aljamiada en caracteres hebreos e incluso árabes.
La mayor parte de los escritos aljamiados tratan de materias religiosas o jurídicas. Sin embargo, también se produjeron textos de creación, tanto de literatura moral, sapiencial y didáctica como de ficción en prosa y en verso. La literatura aljamiada se puede dividir en dos etapas. La primera comprende desde el siglo XIV, en que se redacta el primer texto de importancia reconocida, el Poema de Yuçuf; hasta principios del siglo XVI, fecha de la conversión forzosa de los musulmanes, que a partir de entonces serán llamados moriscos. En esta etapa se producen textos aljamiados en Castilla y Aragón.
La segunda etapa comprende todo el siglo XVI hasta 1609, en que se produce la expulsión definitiva de los moriscos españoles. En esta segunda fase la escritura aljamiada se desplaza para ser predominante en el territorio aragonés. Por fin, deberíamos hablar de una tercera fase de producción aljamiada en el exilio, pues las comunidades hispanoárabes y sefarditas siguieron escribiendo en sus lenguas románicas en los lugares adonde se vieron obligados a emigrar.

Época mudéjar:
De la época mudéjar podemos destacar, además del Poema de Yuçuf citado, la redacción de la Suma de los principales mandamientos y debadamientos de la Ley y Sunna, del muftí de Segovia Içe de Gebir, que data de 1462. Se trata de una recopilación de leyes, llamadas «leyes de moros», que venía a culminar un corpus jurídico para la regulación de la comunidad musulmana mudéjar en Castilla. Finaliza con la expulsión de los moriscos de Castilla en 1502, fecha en la que muchos de ellos se asientan a través del condado de Medinaceli en los valles del Jalón y Jiloca huyendo de la represión.
En el caso aragonés habría que retrotraer la época mudéjar hasta 1526, fecha en la que las leyes de la conversión forzosa de los musulmanes fue promulgada también para los mudéjares aragoneses. Destaca la producción del más importante escritor aljamiado del periodo mudéjar de nombre conocido, el Mancebo de Arévalo, llegado en 1502 a Aragón. Escribió libros de religión musulmana: Tafçira, Sumario, Breve Compendio y Calendario, descubierto en 2002 por Bernabé Pons. Estas obras fueron vulgarizadas a menudo por moriscos aragoneses, como muestra un Breve Compendio donde se observa la intervención de Baray de Reminyo, alfaquí de de Cadrete.

El Poema de Yuçuf :

La más importante obra de literatura aljamiada de época mudéjar es el poema escrito en cuaderna vía, el Poema de Yuçuf, por un morisco aragonés, cuyo contenido refleja el comentario al sura XII del Corán (Sûrat Yûsuf), completado con la Leyenda dorada.
Menéndez Pidal lo dató en el siglo XIV, y define su lengua como romance aragonés. El texto narra la historia de Yusuf del Génesis De este poema se nos ha conservado unos trescientos ochenta versos. Destaca su capacidad para la expresión de momentos de gran lirismo.
El Poema de Yuçuf es un poema anónimo aljamiado (escrito en lengua romance con caracteres arábigos) del siglo XIV en estrofas de cuaderna vía, por un morisco aragonés. El texto nos ha llegado incompleto, aunque se conservan unos trescientos ochenta versos.
Se nos ha transmitido en dos códices. El más difundido, completo y mejor conservado, es el manuscrito B, escrito, según Menéndez Pidal,[1] en un aragonés muy castellanizado, en tanto que el manuscrito A utiliza un aragonés que presenta los rasgos fónicos, morfosintácticos y léxicos más típicos de este romance. Siguiendo al mismo crítico, el poema data de la segunda mitad del siglo XIV y está destinado a mudéjares. El dato cronológico se ve confirmado por el estadio de irregularidad métrica de la estrofa de cuaderna vía.
Cuenta la historia del patriarca Yusuf, uno de los doce hijos de Yacop, pero no sigue el Antiguo Testamento sino la tradición coránica. Su contenido refleja el comentario a la azora XII del Corán (Sûrat Yûsuf), y se completa con la Leyenda dorada (siglo XIII) de Yacopo de la Vorágine y la Sefer hayašar, una colección hebrea de leyendas.
El poema relata la historia de Yusuf/Yusuf y los celos que provoca en sus hermanos, que lo maltratan y abandonan. Yusuf es vendido como esclavo y llevado a Egipto, donde se educa con la reina Putifar (en el poema, Zalifa), convertida en su madrastra, que se enamora, junto con sus damas, de él, debido en parte a la admiración por sus milagros y predicciones. Sus hermanos y su padre lo creen muerto, pero un lobo revela a Yacop que su hijo predilecto esta vivo. Yusuf, ha caído en desgracia y es encarcelado, pero su habilidad descifrando los sueños de los sirvientes del rey, le granjean su libertad. El relato termina (según el manuscrito B, más completo) con la llegada de sus hermanos a Egipto, la anagnórisis con el hermano menor Benjamín, quien sí quería a Yusuf, y el regreso de sus aquellos avergonzados por su anterior comportamiento.
Según Antonio Pérez Lasheras, en el poema brilla la capacidad para la expresión de emociones y destacan los pasajes de intensidad lírica, a pesar de la obligación de mantener el conocido desarrollo narrativo.

EL ARGUMENTO:

Yusuf, hijo predilecto de Yacop, es vendido como esclavo por sus hermanos y llevado a Egipto. Allí lo compra el rey, quien se lo regala a Zalifa, su mujer. Ésta lo cría y lo educa. Pasado el tiempo, se enamora del joven, pero no es correspondida. Yusuf cae en desgracia y es encarcelado; sin embargo, su habilidad descifrando los sueños le devuelve la libertad. El manuscrito B (el más extenso) termina con la llegada de los hijos de Yacop a Egipto, la anagnórisis con sus hermanos y el regreso de éstos a su tierra, avergonzados por su comportamiento.
La estructura del Poema es versos en dieciséis sílabas en vía de manuscrito:
1.-) El entusiasmo y dogma religioso cristiano: Desde los primeros versos se alude a la Divinidad Cristiana con una prosa delirante.
2.-) La suerte, carácter profético y hermosura de Yusuf: Yusuf es el personaje central del poema y es encarnado como tal en el poema. Tiene dones oníricos especiales
3.-) La envidia de los hermanos de Yusuf: Los hermanos tienen envidia de Yusuf. Éste sueña que las estrellas se arrodillan ante él, símbolo de superioridad y de un destino real. Además, Yusuf es el más bello de los hermanos, bueno, y el más querido por su padre. .
4.-) El intento de fratricidio: Los diez hermanos ruegan al Padre para llevar a Yusuf en una encomienda. El padre acepta. En el trayecto, los hermanos golpean, maltratan, a Yusuf. Luego, lo llevan al monte Sayen, y lo echan ahí sin compasión y piedad.
5.-) La venta de Yusuf: Los hermanos mienten al padre sobre lo que supuestamente ocurrió. Después, unos mercaderes compran a Yusuf. Los hermanos venden a Yusuf. Allí fue vendido y llevado a la casa de Potifar. Éste, al ver que Yusuf sabía leer y manejaba los números (enseñado por su padre), le confió la administración de su casa y se convirtió en la mano derecha de Potifar. En sus tiempos como esclavo trabajaba mucho y siempre confiando en Dios que algún día iba a regresarlo a sus tierras con sus padres y sus hermanos. Con el trabajo de esclavo Yusuf se convirtió en un joven fornido, y la esposa de Putifar, que se quedaba en la casa cuando este salía, se fijó en él e intentó seducirle. Un día llamó a Yusuf a su habitación y trató de tener relaciones con él, pero él se resistió y salió de la habitación dejando en las manos de la señora su manto. Al no lograr su objetivo, y sabiendo que Yusuf podría denunciar su adulterio, la esposa de Putifar lo acusó de intentar aprovecharse de ella, mostrando su manto como prueba. Potifar dudó de esto, pues conocía a Yusuf y sabía que era incapaz de ello, pero por otro lado su esposa insistía en que lo matase, así que Putifar decide enviar a Yusuf a la cárcel.
6.-) El intento de huida de Yusuf. Intenta escapar pero es detenido.
7.-) El perdón a Yusuf: Yusuf es perdonado.
8.-) El recibimiento onomástico de Yusuf. Los mercaderes están felices con el esclavo Yusuf. La gente de su pueblo alaba tan buen mozo.
9.-) La nueva compra de Yusuf: La Reina Zalija compra a Yusuf. Lo va educar, lo va tener como a un hijo.
10.-) El amor de Zalija por Yusuf: Zalija se obsesiona con Yusuf, pero no es correspondida por él.
11.-) La prisión de Yusuf: Zalija hace que encierren en una celda del reino a Yusuf. Ahí permanecerá doce años encerrado. Conocerá a un copero y un panadero. En la cárcel Yusuf se encontró con el copero y el panadero del Faraón, quienes fueron a parar allí acusados de robar una copa de oro perteneciente al Faraón. Ambos habían tenido sueños muy misteriosos, y Yusuf les pidió que se los contasen porque él podía descifrar qué significaban.
El copero le contó: "Soñé que tenía ante mí una vid con tres sarmientos, que estaban como echando brotes, subían y florecían y maduraban sus racimos. Tenía en mis manos la copa del faraón, y tomando los racimos, los exprimía en la copa del Faraón y la puse en sus manos". Yusuf le respondió que los tres sarmientos representaban tres días, y que al cabo de ese tiempo el copero sería declarado inocente y volvería a servir al Faraón. Yusuf le pidió además al copero que le hablase de él al Faraón para que fuese liberado y pudiese volver a su patria".
Viendo el panadero que Yusuf había dado una respuesta favorable al copero, le pidió que también le interpretara su sueño y le dijo: "En mi sueño voy caminando con tres canastillas llenas de pan blanco. En el canastillo de encima había toda clase de pastas de las que hacen para el Faraón los reposteros, y las aves se las comían del canastillo que llevaba sobre mi cabeza". Yusuf contestó que las tres canastillas simbolizaban tres días, al cabo de los cuales el Faraón decapitaría al panadero, lo colgaría de un árbol y los pájaros picotearían su cuerpo.
Todo se cumplió según lo predicho por Yusuf: al tercer día, que era el del cumpleaños del Faraón, dio éste un banquete a todos sus servidores; se acordó entonces del copero y del panadero, y decidió restablecer al primero en su puesto y condenar a muerte al segundo. Sin embargo, al verse libre, el copero se olvidó de Yusuf.

12.-) El sueño del Rey y la liberación de Yusuf: El Rey soñará siete vacas flacas y siete vaca gordas, siete espigas verdes y espigas mojadas. Ninguno de sus sabios podrá dar interpretación a los acontecimientos oníricos. Al cabo de dos años, el Faraón soñó que se encontraba a la orilla del Nilo, y del agua salían siete vacas gordas y hermosas que se pusieron a pacer en la orilla, pero entonces salieron del agua otras siete vacas, feas y flacas, que devoraron a las primeras. El Faraón despertó, y al volver a dormirse soñó que de una caña de trigo brotaban siete espigas hermosas y llenas de grano, pero tras ellas brotaban otras siete espigas, vacías y quemadas por el viento del desierto, que devoraron a las primeras. Al día siguiente, el Faraón se encontraba nervioso y atormentado por sus sueños, pero por más que preguntaba a sus adivinos y a todos los sabios de Egipto, ninguno sabía cómo interpretarlos.
El copero se acordó entonces de Yusuf y le contó al Faraón lo ocurrido en la cárcel. Así pues, el Faraón mandó llamar a Yusuf a su presencia. Cuando sacaron a éste de la cárcel, le cortaron el pelo y le dieron ropas nuevas antes de presentarse ante el Faraón. Éste le dijo: "He tenido un sueño y no hay quien me lo interprete, y he oído hablar de ti, que en cuanto oyes un sueño lo interpretas". Yusuf respondió a su vez: "No yo; Dios será el que dé una respuesta favorable al Faraón". El Faraón dijo entonces a Yusuf: "Éste es mi sueño: estaba yo en la ribera del río, y vi subir del río siete vacas gordas y hermosas, que se pusieron a pacer en la verdura de la orilla, y he aquí que detrás de ellas suben otras siete vacas, malas, feas y flacas, como no las he visto de malas en toda la tierra de Egipto, y las vacas malas y feas se comieron a las primeras siete vacas gordas, que entraron en su vientre sin que se conociera que había entrado, pues el aspecto de aquéllas siguió siendo tan malo como al principio. Y me desperté. Vi también en sueños que salían de una misma caña siete espigas granadas y hermosas, y que salían después de ellas siete espigas malas, secas y quemadas del viento solano, y las siete espigas secas devoraron a las siete hermosas. Se lo he contado a los adivinos, y no ha habido quien me lo explique".
Yusuf dijo al Faraón: "El sueño del faraón es uno solo. Dios ha dado a conocer al faraón lo que va a hacer. Las siete vacas hermosas son siete años, y las siete espigas hermosas son siete años; el sueño es uno solo. Las siete vacas flacas y malas que subían detrás de las otras son otros siete años, y las siete espigas secas y quemadas del viento solano son siete años de hambre. Es lo que he dicho al faraón, que Dios le ha mostrado lo que hará. Vendrán siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto, y detrás de ellos vendrán siete años de escasez, que harán que se olvide toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. No se conocerá la abundancia en la tierra a causa de la escasez, porque ésta será muy grande. Cuanto a la repetición del sueño al faraón por dos veces, es que el suceso está firmemente decretado por Dios y que Dios se apresurará a hacerlo. Ahora, pues, busque el faraón un hombre inteligente y sabio, y póngalo al frente de la tierra de Egipto. Nombre el faraón intendentes, que visiten la tierra y recojan el quinto de la cosecha de la tierra de Egipto en los años de abundancia; reúnan el producto de los años buenos que van a venir, y hagan acopio de trigo a disposición del faraón, para mantenimiento de las ciudades, y consérvenlo para que sirva a la tierra de reserva para los siete años de hambre que vendrán sobre Egipto, y no perezca de hambre la tierra".
Todos parecieron conformes con las palabras de Yusuf, y el propio Faraón, impresionado por ello, dijo: "Tú serás quien gobierne mi casa, y todo mi pueblo te obedecerá; sólo por el trono seré mayor que tú". Dicho esto, el Faraón se quitó su anillo y se lo pusó a Yusuf, mandó que lo vistieran con ropas blancas de lino, puso en su cuello un collar de oro y ordenó que, cuando Yusuf montase sobre el segundo de los carros del Faraón, se gritase ante él la expresión de reverencia Abrek y que se le llamase Zafnat Paneaj, que significa aproximadamente "Dios habló y él vino a la vida". Finalmente, el Faraón le entregó por esposa a Asenat, hija de Putifar.
Pasó el tiempo, y antes de que llegasen los años de escasez Yusuf tuvo dos hijos varones con su esposa Asenet. Llamó al mayor Manasés, pues se dijo "Dios me ha hecho olvidar todas mis penas y toda la casa de mi padre", y al menor Efraín, pues decía: "Dios me ha dado fruto en la tierra de mi aflicción", pero jamás olvidó a su padre y hermanos, y nunca perdió la esperanza de volver a verlos.

13.-) El reencuentro de Yusuf con sus hermanos y su padre: Al acabar los siete años de abundancia en Egipto, llegó el hambre, y el pueblo clamaba al Faraón, que les decía que fueran a Yusuf e hiciesen lo que él dijera. Mucha gente fue a comprarle trigo a Yusuf, no sólo de Egipto sino también de otras tierras.
El hambre también golpeó las tierras de Canaán, donde estaba Yacop con su gente. Enterados de que en Egipto había trigo, envió a sus diez hijos mayores a Egipto dejando a Benjamín, el menor de todos, a su lado. Los diez hermanos llegaron hasta la corte del Faraón para pedir ayuda, y se presentaron ante Yusuf, al que no reconocieron porque estaba muy cambiado y además vestía a la moda egipcia. Pero Yusuf sí los reconoció a ellos, pero disimuló y les preguntó de dónde venían. Sus hermanos le contestaron que venían de Canaán para comprar alimentos, pero Yusuf les dijo: "Ustedes son ladrones y espías que vienen a ver los silos para robar", ellos consternados le contestaron que son todos hermanos, hijos de Yacop. Yusuf le dijo: “como un hombre puede ser tan ricos en hijos” y ellos le dijeron que en realidad eran 11 y no 10, pero su hijo menor quedó junto a su padre, Yusuf le dijo que se llevarían alimento pero para probar lo que ellos decían tenían que volver y traer al hijo menor, Benjamín, con ellos y mientras tanto hizo quedar a uno de ellos. Cuando regresaron con Yacop, este se puso muy triste por el hijo que quedó en Egipto pero les dijo que no iban a volver con Benjamín porque ya había perdido a Yusuf y no soportaría perder a Benjamín, el único hijo de Raquel que le quedaba (Raquel murió al tener a Benjamín por eso eran los dos únicos hijos de ella). Pero la sequía y escasez continuó y tuvieron que volver a Egipto pero esta vez con Benjamín, caso contrario iban a morir todo pero de hambre. Al llegar, Yusuf se alegró porque iba a ver a su hermano menor después de mucho tiempo, entonces ordenó que los hicieran pasar a un comedor y los acomodó de mayor a menor. Cuando ellos observaron que estaban ordenados se sorprendieron y Yusuf sin darse a conocer aun, les dijo que pudo adivinar gracias a su copa que tenia poderes. Ellos comieron y bebieron todos contentos y cuando llego la hora de irse saludaron y ya tenían sus animales cargados de comida, entonces saludaron y se fueron, pero Yusuf había colocado la copa en la bolsa que pertenecía a Benjamín para probarlos si habían cambiado, cuando estaban saliendo de la ciudad los soldados alcanzaron a estos y le dijeron según había ordenado Yusuf: “¿Así devuelven los favores del gobernador? Robando su copa”, ellos sorprendidos le dijeron: “Si alguno de nosotros tiene la copa, puede apresarlo y quedarse con él, pues ninguno de nosotros es un ladrón” y al revisar las bolsas encontraron la copa en la que pertenecía a Benjamín, entonces los soldados le dijeron: "pueden los demás irse, solo se quedará el ladrón de la copa” ninguno de sus hermanos quiso aceptar esto y tuvieron que llevarlos a todos frente a Yusuf, estando él al frente de ellos les dijo: “Porque defienden a su hermano ladrón, déjenlo aquí en la cárcel y vuelvan con su padre” inmediatamente los hermanos forzaron con los soldados que estaban a su lado y les quitaron las lanzas y apuntando contra ellos y contra Yusuf le dijeron: “Preferimos morir que ver sufrir nuevamente a nuestro padre, ya le ocasionamos el dolor de la pérdida de su hijo querido como para soportar otra vez ese dolor y culpa”. Entonces Yusuf viendo que ya habían cambiado y que estaban dispuestos a dar la vida por su hermano les dijo rompiendo en llanto: “¡¡Hermanos!! ¿Acaso no me reconocen? Soy su hermano Yusuf, a quien vendieron como esclavo” sus hermanos se alegraron pero a la vez se entristecieron porque pensaban que no los iba a perdonar, entonces Yusuf le dijo: “No se preocupen que todo fue obra de Dios, era necesario que yo venga a Egipto para que nuestro pueblo Israel sobreviva en este tiempo de escasez y hambruna”. Al enterarse el Faraón de lo sucedido mandó a decir a Yusuf: “has de traer a tu padre y su pueblo que yo les daré tierras para que vivan en Egipto en agradecimiento por lo que has hecho por nosotros”. Volvieron sus hermanos y contaron todo a Yacop y colmado de alegría partieron a Egipto. Al encontrase Yacop le dijo: “agradezco infinitamente a Dios porque me ha dado por segunda vez a mi hijo querido, Él obra de manera misteriosa”. Yusuf le dijo que se quedara a vivir sus últimos años con ellos y también todo su pueblo. Él aceptó con la condición de que sus restos fuesen llevados nuevamente cuando el pueblo regrese a “Canaan, La tierra prometida”. Y así fue, muchos años después cuando salió de Egipto el pueblo de Israel guiados por Moisés, llevaron sus restos y los de Yusuf.
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